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040 _cGAMADERO 2
050 0 0 _aLCC
245 0 0 _aRevoluciones de Nuestro Tiempo Nacionalismo del Siglo XX /
260 3 _aMéxico
_bFondo de Cultura Económica
_c1971
300 _a224
_bFotografias y Ilustraciones
_c1era
490 0 _aSERIE
504 _aFondo de Cultura Económica
505 _aContenido Introducción: El sentir de un siglo 7 La secuela de la Primera Guerra Mundial 15 El despertar del Tercer Mundo 63 El Internacionalismo en Europa después de la Segunda Guerra Mundial 81 Vientos de cambio 99 El factor del inconformismo 135 Un futuro desolador 197 Bibliografia 215 Reconocimientos 217 219
520 _aIntroducción: El sentir de un siglo Las primeras cuatro décadas del siglo xx vieron la culminación de los grandes imperios coloniales. Las dos décadas siguientes vieron su disolución y prácticamente su desaparición. Ambos procesos fueron manifestaciones del mismo sentir de autoafirmación nacional. Un tipo de nacionalismo gozaba con una situación en la que la voluntad de un pequeño grupo de razas dominantes era impuesta al resto del mundo; y el nacionalismo de otro tipo, apenas diferente, se regocijaba al ver destruida esta situación, como resultado de la colisión de las propias razas dominantes entre sí. Entre ambos, el nacionalismo de los anteriores gobernantes y el nacicnalismo de los anteriores gobernados han creado la forma y el sentir de este siglo, desde los primeros años hasta donde un observador razonablemente cauto puede pretender ver el futuro. Lo mismo puede decirse del siglo xIx, pero con una importante diferencia. Aquella época ha sido llamada ocasionalmente "edad del nacionalismo". En efecto, fue testigo del surgimiento de los nuevos nacionalismos de Alemania e Italia, de las intermitentes y fracasadas inquietudes nacionalistas dentro de los imperios europeos de Austria y Rusia y del comienzo de la prolongada disolución del Imperio Turco en Europa. Y fueron los pensadores del siglo xix quienes proporcionaron a los nacionalistas revolucionarios del xx las bases filosóficas de la mayor parte de sus teorías. Pero, es razonable aducir que existe una diferencia notable entre un movimiento cuyo resultado último es una disminución masiva en el número de Naciones-Estado existentes y un movimiento que aumenta considerablemente ese número. Un cálculo aproximado ilustra este punto: la Europa de 1850 incluía alrededor de sesenta Estados individuales; la de 1900, alrededor de quince; y lạ de 1950, veintisiete. Esta proliferación de Estados bajo el impetu del nuevo nacionalismo no se limitó a Europa. La Organización de las Naciones Unidas con-tenía, en 1970, más de cuatro veces el número de Estados adherentes a la antigua Liga de las Naciones en el cenit de su popularidad.
526 _aIngeniería en Administración
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_bJenny Viridiana Quiroz Linares
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