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245 0 0 _aMUCHOS MEXICOS
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_bLesley Byrd Simson
_c1977
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490 0 _aSerie.
505 _aINDICE GENERAL I. Muchos Méxicos . II. III. El tirano .. Hernan Cortés .. 14 IV. Interludio de bandolerismo 25 35 V. Los iustos iueces .. Don Antonio de Mendoza 47 VI. Don Luis de Velasco $7 VII. 63 VIII. 75 IX. Los frailes •.. Pueblos de españoles y pueblos de indios 83 X. Trabajo en utopía 104 XI. La segunda generación 116 XII. XIII. La edad de plata 138 Tumultos . 146 XIV. XV. Transporte y comunicaciones 157 El clero secular: política . 166 175 XVI. El clero secular: educación y letras El Santo Oficio . 181 XVII. XVIII. El despotismo ilustrado 189 199 XIX. El gran motín .. XX. La pierna de Santa Anna.. 209 232 XXI. Hidalgos XXII. Juárez, el hombre de la ley .. 255 Ascenso y caida de don Porfirio .. 266 XXIII. XXIV. La extraña y singular historia de la revclución 282 XXV. El apogeo de la revolución . 292 309 XXVI. El ncodespotismo ilustrado: política . 322 XXVII. El neodespotismo ilustrado: cconomía Indice de nombres 342 361 MAPAS Mapa político de México Mapa fisico de México .. .. 10.11 Perfil del gran plegamiento 12-13 Precipitación anual media . 16 Establccimientos mendicantes (hacia 1570) 23 88-89
520 _aPROLOGO Como tema de discusion, México se nos ofrece con tal carga emocional que no deja al estudioso un refugio neutral alejado de los extremos del amor y el odio. Si el comentarista abandona su postura de neutralidad y se permite comentar algunos de los aspec tos menos admirables de tan sugestivo e interesante þańs, se expo- ne a criticas severas y no siempre objetivas. Ast, fieles catolicos me ban censurado el baber sido injusto con la Iglesia; aunque otros, no menos piadosos, me imagino, me ban alabado por el motivo contrario. Algunos críticos, llevados acaso por el patriotismo, me ban censurado por baber dedicado demasiado espacio a fútiles an- tiguallas de la época colonial, a exbensas de la Independencia y de la gloriosa revolución de 1910. Por otro lado, no ban faltado doc- tos comentaristas que me reprochan el baber prescindido de notas aclaratorias y del aparato crítico an imprescin dible para los erudi- tos. Algunos sospecban que me he desviado bacia el periodismo, y otros que me be excedido en disquisiciones doctrinales. En México, con serenidad y más sentido común, todo esto se atribuiria a la altura. E En la presente edición procuro tomar en consideración las críti- cas más serias. No he cambiado de opinión acerca de lo funda- mental; es decir, sigo pensando que n0 podemos conocernos a nosotros mismos sin conocer nuestro pasado, o como dicen por ahí, nuestro paisaje cultural, inclusive el de México. Los sucesos no son más importantes porque hayan ocurrido ante nuestros ojos o nos bayan afectado inmediatamente. Consideremos al genio desco- nocido que inventó la rueda, o a aquel otro que, al observar que el agua fluye bacia abajo, la aprovechó para que trabajara. Hace ya mucho tiempo que el hombre viene inventando procedimientos y máquinas, politicas y gobiernos. Los cbinos se comportan como chinos; los rusos como rusos; los mexicanos como mexicanos, no tanto porque sus formas actuales de gobierno bayan exberimentado cambios recientemente cuanto por el inmenso peso de las costum- bres adquiridas durante incontables centurias, El estudio de las costumbres nos ayuda a comprender nuestra bistoria, y ésta nos ayuda a comprendernos a nosotros mismos, y en este caso, a esa fascinante abstracción que llamamos México. Así pues, con este breve ensayo invito al lector a acompañarme en un recorrido por el pasado mexicano, que espero le sugiera la respuesta a ciertas insistentes cuestiones que se le plantearán una y otra vez, siempre que, saliéndose de los caminos pavimentados, contemple el paisaje humano.
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_e1era Edición.
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_bJenny Viridiana Quiroz Linares
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