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100 _aBECCA FITZPATRICK
245 _aHUSH, HUSH
250 _a1ER.EIDICÓN
260 _bEdiciones B Grupo Z
_aBarcelona España
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300 _a366 pg
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520 _aChauncey estaba con la hija de un granjero en la orilla del río Loira cuando se desató la tormenta. Había dejado su caballo vagando por el prado, así que sólo le quedaban sus dos piernas para regresar al castillo. Arrancó una hebilla plateada de calzado, la depositó en la palma de la mano de la chica y vio cómo ella se alejaba corriendo, el barro salpicándole las fal-das. Después se puso las botas y echó a andar rumbo a casa. Mientras oscurecía, la lluvia caía como una cortina de agua sobre la campiña que rodeaba el castillo de Lan-geais. Chauncey caminaba tranquilamente sobre las tumbas hundidas y el humus del cementerio; incluso en medio de la niebla más espesa podía encontrar el camino a casa sin miedo de perderse. Esa noche no había niebla, pero la oscuridad y la lluvia torrencial engañaban bas-tante.
526 _aIngenieria en Gestion Empresarial
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_dNorma Gabriela Corona Arreguin
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