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050 0 0 _aLCC
100 _aGABRIEL GARCIA MARQUEZ
245 _aEL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA /
260 _bDIANA
_aMéxico
_c2025
300 _a461
_c13cm de ancho X 20cm de largo
490 0 _aSerie
520 _aEra inevitable: el olor de las almendras amargas le recor-daba siempre el destino de los amores contrariados. El doctor Juvenal Urbino lo percibió desde que entró en la casa todavía en penumbras, adonde había acudido de ur-gencia a ocuparse de un caso que para él había dejado de ser urgente desde hacía muchos años. El refugiado anti-llano Jeremiah de Saint-Amour, inválido de guerra, fotó-grafo de niños y su adversario de ajedrez más compasivo, se había puesto a salvo de los tormentos de la memoria con un sahumerio de cianuro de oro. Encontró el cadáver cubierto con una manta en el catre de campaña donde había dormido siempre, cerca de un taburete con la cubeta que había servido para vaporizar el veneno. En el suelo, amarrado de la pata del catre, estaba el cuerpo tendido de un gran danés negro de pecho neva-do, y junto a él estaban las muletas. El cuarto sofocante y abigarrado que hacía al mismo tiempo de alcoba y labora-torio, empezaba a iluminarse apenas con el resplandor del amanecer en la ventana abierta, pero era luz bastante para reconocer de inmediato la autoridad de la muerte. Las otras ventanas, así como cualquier resquicio de la habita-
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_dJenny Viridiana Quiroz Linares
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