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_bilustraciones tablas y graficos
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490 0 _aSerie
520 _aLos más primitivos habitáculos construidos o usados por el hombre fueron chozas o cuevas. El pavimento era simplemente la superficie del terreno encerrado por las paredes. Pronto se descubrió, sin embar-go, que amontonando la tierra y elevando el nivel por encima del terreno de alrededor, el piso resultante era más seco y, por lo tanto, más caliente: por consiguiente, en general, mejoraba el confort del hogar. Golpeando con un palo la tierra depositada o apisonándola con los pies, observó el hombre que podía consolidarla y obtener así una superficie firme y de una duración razonable. Tales pisos se encuentran aún hoy día en las cabañas de las razas primitivas y no es extraño verlos, incluso, en buen número de casas rurales de nuestra península. Sin embargo, tienen muchas desventajas. Si el clima es muy seco, la superficie tiende a agrietarse y a despedir mucho polvo. En un clima húmedo, el suelo tiende a humedecerse. Nunca constituye una verda-dera barrera para las hierbas, los insectos o los roedores. Una mejora del suelo de tierra batida fue la de cubrir su superficie con piezas planas de piedra que se llamaron losas. Este tipo de pavi-mento se encuentra aún en muchos edificios que subsisten de la época medieval en nuestro país, si bien su empleo es mucho más antiguo que los tiempos medievales.
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_dJenny Viridiana Quiroz Linares
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