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_bEspañol
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245 0 0 _aEscritos económicos
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505 _aPRÓLoco, por W Stark IENT INST ... VII LA PSICOLOGÍA DEL HOMBRE ECONÓMICO La bsicologia del hombre económico . S MANUAL DE ECONOmÍA POLÍTICA alo eleva 3 tema mbre Primera Parte: Observaciones generales 31 1. Introducción 2. Principios fundamentales 33 3. Modos de actuar de la prosecu- subordinación S del comercio al capital . . [5. De la] consideración debida a los intereses subsistentes, o peligros de los que hay que protegerse en un cambio . 42 31 autoridad del gobierno en la ción de los fines de la economía política 4.De límite puesto a la acción del gobiemno por eño 38 39 la n Segunda Parte: Acción del gobiemo con vistas a una economia polf- tica] . 44 [I(a) Medidas inadecuadas: estimulos directos . 44 [6] Préstamos de capita I . . olti . 7. Dádivas en dinero y en especie; préstamos gratuitos [8] De las subvenciones a la producción . . Subvenciones a la exportación . Exenciones de impuestos y otros gravámenes sobre la pro- 44 46 47 52 ducción . 56 [11] Descuentos sobre la exportación [12] Primas por la inmigración de trabajadores extranjeros [ly por la] importación de artes extranjeras
520 _aDrsPués de cumplidos los sesenta añios, Jeremy Bentham empezó a considerat la idea de abandonar Inglaterra para siempre e iniciar una nueva vida en la América Latina. "Estoy pensando seriamente en probar los efectos de ur clima mas favorable, escribió a su primo Mulford el 8 de noviembre de 1808 "La Revolución Espafiola favorece mis deseos. La ciudad de México... todos los relatos, tanto privados como públicos, concuerdan en presentarla como que es.... el tipo de paraiso del que tengo tanta necesidad. A pesar de que, al final, n0 tuvo ningún resultado el proyecto, parece que fue" algo más que un vano capricho, pues descubrimos al filosofo, con ayuda de Lord Holland y de don Gaspar de Jovellanos, presentando al gobicrno español una solicitud de visa, solicitud que parecía contener una promesa incondiciona de "no pronunciar una silaba siquiera que pudiera atacar la fe catolica o manchar su pureza". Dos afios después, aún persistia aquel deseo de conver. tirse en un ciudadano o, por lo menos, residente de alguna de las repúblicas latinoamericanas. Escribiendo de nuevo a Mulford, con fecha 19 de noviem- bre de 1810, dice: "Ya no abrigo deseos de ir a México. Pero pienso muy seriamente en otro país, aún más encantador, la provincia de Venezuela, o Caracas, llamada asf por su capital." 1 Oué atracciones tenfan aquellas leja: nas tierras para aquel anciano que para esa fecha se había convertido, prác- ticamente, en un prisionero recluido dentro de las cuatro paredes del "Queen's Square Place* en Londres?
526 _aIngeniería en Administración
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_dJenny Viridiana Quiroz Linares
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