HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONOMICO EN EL SIGLO XX / - Mexico Fondo de Cultura Económica 1957 - 575 15x21 cm - SERIE .

Fondo de Cultura Económica

INDICE GENERAL
Prefacio
Introducción
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PRIMERA PARTE
De 1900 a la "Teoría General" de Lord Keynes (1936)
Cap. I. Revisión del marxismo
Sección I. El "revisionismo"
27 -
・・
§ 1. Los planes de ciudades futuras
I. Planes colectivistas, 29; II. Socialismo de Estado, 30; III. Planes que
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abandonaban totalmente el principio del cambio de acuerdo con el
28
valor-trabajo, 31; IV. El socialismo corporativo, 32; V. La fórmula cooperativista, 33
$ 2. La actitud de los principales partidos socialistas nacionales 34
I. En Inglaterra, 34; II. En Francia, 36; III. En Bélgica, 38; IV. En
Alemania, 39
$ 3. Algunos estudios sobre el destino del capitalismo •
I. Werner Sombart (1863-1941), 42; II. Lucien Laurat, 44; III. Henri
42
de Man, 47
Sección II. El socialismo revolucionario
§ 1. En Alemania
54
55
$ 2. El "sindicalismo revolucionario" en Francia: Georges
Sorel
$ 3. Lenin
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Cap. II. Las primeras superaciones de la economía marginalista y de
la teoría del equilibrio ......
Sección I. Enmiendas aportadas al marginalismo y a la teoría del
equilibrio por sus propios partidarios
§ 1. Knut Wicksell
$ 2. La inserción del costo de producción junto a la utilidad
entre los factores del valor
§ 3. El papel del tiempo .
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PREFACIO
LAS PÁGINAS del prefacio son las que el autor escribe siempre en último tér-mino, porque espera que serán las primeras que hojeará el lector. De ese modo cree establecer a través de ellas un contacto directo, en principio, para decir lo que ha querido hacer y, en realidad, para defenderse por anticipado y excusarse de las imperfecciones que él mismo reconoce en su trabajo. Siguiendo esta regla, explicaremos cuál era nuestro proyecto, es decir, nos excusaremos de que su realización no haya sido perfecta.
S d reto t, fa aite par, no ust ri paetr 4eori mi patre
trina". Nuestro maestro, Gaétan Pirou,' decía que "conviene separar lo mas
adicimien que societe de lo real e judio alorta o cacion la
. La observa-
ción de la vida económica podría provocar dos direcciones distintas de pen-samiento: la primera consistiría en analizar los mecanismos a los que está sometida esa actividad, los motivos de que depende, los obstáculos con que tropieza, las reacciones que provoca. La segunda tenderia a recaer sobre los actos de las unidades económicas o de las instituciones que le sirven de mar-co, juicios de valor según un ideal moral o político y, en caso de que fuera necesario, proponer reformas. Adoptar la primera actitud sería buscar la verdad, hacer teoría. Preferir la segunda, sería tender a lo que es mejor,
mas moral o mas justo: hacer doctrina.
Haciendo esa distinción, Pirou
quería exaltar a la teoría y situarla por encima de las controversias a las que forzosamente se prestan las doctrinas, siempre ligadas a un ideal discutido.
Sin creador de un sisems cientico ha separade jamas, itermente La
teoría de la doctrina: las más rigurosas demostraciones "teóricas" han precedido a juicios y consejos de acción. Es difícil saber, ante ciertas exposi-ciones, si se está en presencia de una exposición teórica o doctrinaria. Si se quisiera examinar las teorías sin su prolongación doctrinal, se correría el riesgo de desfigurar a la mayor parte de los autores, de presentar una imagen parcial, disecada e inhumana. No es seguro, siquiera, que de ese modo se fuera más fiel a puntos de vista puramente científicos. La ciencia no puede consistir exclusivamente en exposiciones sintéticas de mecanismos.
No puede desinteresarse de las conclusiones que los hombres de acción
1 Introduction a su Traité d'économie politique; 2ª ed., Sirey, París, 1945, PP. 208-09.
2 Casi todo el mundo ha acabado por abandonar esta distinción. Véase, por ejemplo, la introducción de Daniel Villey a su Petit bistoire des grandes doctrines economiques, P.U.F., 1944, o la introducción de Henri Guitton a su Catolicisme Social, Les Publi-cations Techniques, París, 1945. Nosotros la habíamos hecho a un lado finalmente en nuestra Histoire des théories économiques, Bibliotheque de Philosophie scientifique, Flammarion, 1950, p. 6. El propio Pirou ha dado el ejemplo en sus exposiciones (véase su Introduction, ya citada, o sus Nouveaux courants de la pensée économique aux Etats-Unis, Domat, Paris, 1939-1943) de un estudio simultáneo de teorías y doctrinas.