TY - BOOK TI - WINSTON CHURCHILL T2 - Serie AV - LCC PY - 1864/// CY - Buenos Aires PB - GUILLERMO KRAFT LIMITAD N1 - INDICE Contribuciones A W. S. Ch. PÁG. Prologo por el Prof. Gilbert Murray. 7 La herencia de Churchill, por Sir Arthur MacNalty. 9 El hombre de la paz, por el Vizconde Cecil. I1 Como usa Churchill la lengua inglesa, por el último Vizconde Simor 19 El político, por Colin Coote . 31 37 El gobierno Campbell-Banerman-Asquith, por el Vizconde Samue 41. Los jefes de dos grandes guerras, por el muy honorable L. S. Amers 51 A través de la Cámara, por el muy honorable C. R. Attlee 59 Churchill y la Armada, por el Almirante de la Flota, Lord Fraser 65 de North Cape .. 79 Churchill y el Commonwealth, por el muy honorable R. G. Menzies 91 El maestro de la palabra, por A. P. Herbert 99 El cronista, por Sir Charles Webster . 111 artista, por Sir John Rothenstein 127 deportista, por Su Alteza El Aga Khan . 133 Winston Churchill segun lo conoci, por Lady Violet Bonkan Carter 137 Carta de cumpleaños, de Bernard Baruch 149 Epilogo, por el muy Honorable Anthony Eden. 157; Ingeniería en Administración N2 - PRÓLOGO Por el Profesor GILBERT MURRAY P SE. Educ. SuP Hwst, bral, de No. 23 1 BIRECCION USTE libro, comentario sensato de numerosos y distin guidos contemporáneos acerca del gran conductor de las Naciones Libres durante la guerra mundial, es el único de su indole y debe ser de interés único para los historiadores futuros. Cuando me enteré de que iba a publicarse recordé una frase de Cicerón acerce de Julio César que dice: 'Tos otros estadistas de la época eran por lo general seres humanos; el podfa calcular más o menos lo que dirían y harían: Sed hoc repas ... (usa el término griegc repas)"'Pero este portento, este prodigio. . . El juicio de Cicerón falla al referirse a él. Julio César no puede ser calculado. Pensé lc maravilloso que habría sido si hubiera existido algún relato con- temporáneo y objetivo de ese soldado, estadista, erudito, histo- riador que tanto ha impresionado la imaginacion del mundc desde entonces, y a quien en su época, tantos admiraron y ama- ron, tantos odiaron y quizá nadie comprendió. Esto es lo que nuestro libro está tratando de hacer para nuestro propio rfpas. Por supuesto un relato contemporáneo nunca puede ser comple- tamente objetivo e impersonal, sentimientos propios están envuel. tos en él, la gente ve las cosas desde diferentes ángulos. Pero er el caso de esta publicación, al leer la simple lista de colaborado. res, es evidente que no todos son de la misma opinión, que no son ni aduladores ni partidarios ER -