TY - BOOK TI - Las supuestas traiciones de juarez T2 - Serie AV - LCC PY - 1972/// CY - México PB - Fondo de cultura economica N1 - INDICE III. La captura de la escuadrilla 284 IV. Examen depurativo 303 V. Acontecimientos posteriores 325 VI. Desfiguración de los hechos 353 VII. Diversas clases de piratería 392 VIII. Práctica general y constante . 406 IX. La piratería interna ante los gobiernos extraños 421 X. E1 decantado heroismo de Marin . 439 XI. Jarvis, Turner y Buchanan .. 452 XII. Juárez 472 XII. Los verdaderos traidores 504 XIV. Conclusión . 531 Apéndice 559; Ingeniería en Administración N2 - doilor obnar ol"rzobin oup FERNANDO IGLESIAS CALDERÓN SI ESTĂ escrita, no recuerdo haberla leido, La conozco referida por_JTosć E. Iturriaga, quien la oyó del propio Fernando Iglesias Calderón. La anécdota es hermosa, y es ejemplar: ransparenta y definc a sus protagonistas: dos hombres a quienes la historia y el destino conduce a subordinarlo todo a dos máximos amores: el amor a la Patria y el amor a la Verdad. Y los dos salen en- grandecidos de la dramática cita de la historia _ del destino. Cuando estaba recién publicado el libro de Francisco Bulnes, se presentó en casa de Fernando Iglesias Calderón -calle de Atenas No 24-, sin anuncio ni cita, el general Porfirio Díaz. El sirviente le abrió la puerta. Dio aviso de que en la sala se encontraba el Presidente de la República, Iglesias Calderón tra- bajaba a esas horas en su biblioteca, en ropas caseras. No sólo encontró inusitado caso, sino quele produjo una violenta contrariedad. Y vestido como estaba, sin cuidarse de su desaliñio indumentario, se dispuso a afrontar el desagradable encuentro. -:Qué hace usted en esta casa?, preguntó Iglesias Calde- rón. Le ruego que la abandone en el acto, agregó con firmeza. Yo soy el presidente de México, dijo sereno Porfirio Diaz. Y he venido a pedirle que responda al libro de Francisco Bul- nes, pues sólo usted puede hacerlo con acierto y con verdad. Su condición de historiador, de patriota, de liberal y de hijo de José Maria Iglesias, así lo acreditan y lo hacen esperar. -Pero yo no soy empleado suyo, ni su escribano, n1 su ama- nuense, ni nada. .. Si lo hiciera, seria cosa mía, cuando creyera oportuno hacerlo, y no a petición, sugerencia y orden suya. Con eso me basta, respondió Porfirio Diaz, al tiempo que abandonaba la casa de Fernando Iglesias Calderón. Es el remoto origen del ibro que ahora tienes en la mano, lector: Las supuestas traiciones de Juárez. La obra de Bulnes, El verdadero Tuárez y la verdad sobre la Intervención y el Imperio, fue publicado en 1904, con el avieso, aunque a la postre frustrado propósito, de reducir las glorias de IX ER -