TY - BOOK TI - Historia de las ideas colonialistas / T2 - SERIE PY - 1975/// CY - Mexico PB - Fondo de Cultura Economica N1 - Fondo de Cultura Económica; Índice Advertencia • I. El problema El uso y el abuso Deslindes. La idea colonialista II. Colonialismo antiguo. Desigualdad de los hombres Aristóteles y la esclavitud La nitidez romana . III. Pérdida de la inocencia . El hombre, la ciudad y el mundo Superioridad de los cristianos . IV. "Predicad el Evangelio a todas las criaturas" El sentido de la conquista Fray Servando: el gran sabotaje Dos ideas del mundo • V. Otro gran pretexto: el progreso Los dos mesianismos • El imperialismo y las luces VI. ¿Progresamos?. • Fortuna y descrédito de una ideología Dimensión actual de la idea de progreso VII. La disputa del Tercer Mundo La dispersión de los imperios Todavía los pretextos. • El colonialismo cambia de táctica Magnitud de las transnacionales . Transnacionales y neocolonialismo VIII. La construcción de un orden nuevo Los recursos naturales Restauración de la idea de progreso; Ingeniería en Administración N2 - Advertencia EL COLONIALISMO es un hecho múltiple y pertinaz. Se ha manifestado, a lo largo de la historia, bajo muy diversas modalidades, puesto que además de su naturaleza fáctica tiene otra: la ideológica. Hay agresiones y situaciones coloniales, y también hay tesis y doctrinas colonialistas. El autor de este libro sostiene la afirmación de que en nuestro tiempo las ideas colonialistas han entrado en crisis, y no lograrán, después de ella, una restauración que pudiera prolongarlas hacia lo futuro. Recordando la distinción de Ortega y Gasset entre usos y abusos, Reyes Nevares asienta que el colonialismo configura hoy un abuso ante la conciencia de los hombres, después de que por largos siglos fue caracterizado como un uso. Este viraje es sínto ma de evoluciones muy profundas. No significa tal cambio de mentalidad que los países poderosos estén dispuestos a dejar de gravitar sobre los débiles. El colonialismo como hecho continúa vigente, así haya tenido que abandonar muchas de sus prácticas tradicionales y no pocos de sus dogmas de recambio. Ya no se somete a los países empobrecidos a fuerza de ejércitos de ocupación. Ahora se emplean para esas tareas otras teorías y otros instrumentos. El colonialismo como idea —o como ideología, para usar términos tal vez más apropiados— ha seguido una trayectoria perceptible. Su gran preocupación ha consistido en ponerle piso filosófico al sojuzgamiento, sin atenuantes, de unos hombres por otros. Para disfrazarse ha acudido a sucesivas astucias. En sus momentos iniciales los colonialistas procedieron sin ninguna inhibición. De acuerdo con ciertas doctrinas de la antigüedad había seres humanos superiores, y era natural que emplearan sus singulares aptitudes en be neficio propio. Pero llega un instante en que todo se altera. Las doctrinas estoicas y el cristianismo, postu- ER -