TY - BOOK AU - Robert L. Boylestad TI - la formacion de la sociedad economica T2 - SERIE PY - 1964/// CY - Mexico PB - Fondo de Cultura Economica N1 - INDICE DE NOMBRES Y DE MATERIAS abundancia, problema de la, 252 Adelman, M. A., 142 administración, 142-46 (ver tam- bién empresarios agriculturas estados inicos, 2- 141, 159-62, 176-78; en las regio nes subdesarrolladas, 220, 227-29 ahorro: los egresos Vinista yel, 666i: e lngreco el, 108-9, 171; en los países sub-desarrollados, 228-29; en la Revolución Industrial, 110-11 Alberti, León Battista, 85 Allen, Frederick Lewis, 156, 157-58 Aquino, Tomás de, 51 Aristóteles, 38, 40, 52 Arkwright, Richard, 91, 92, 93, 94, Arnold, . Thurman, 143 asignación: el desarrollo y la, 111- 112; la economía planeada y la, 214-16, 245-47; como problema económico, 19-20, 23; el sistema de mercado y la, 77, 248-39 automatización, 19491, 252-54 automóviles, crecimiento de la industria de los, 116-17 ayuda extranjera, 232-33 barones asaltantes, 128-30, 134, 142- 144 Beard, Miriam, 30, 65n. Berle, Adolf, 138, 139, 140, 154 bienestar, gastos destinados al: en los Estados Unidos, 179-80, 188; en Europa, 207 bolsa de valores, 155-56, 159, 171 Boswell, James, 94 Boton, y nahen 9o de 3a, 59, 63, 69, 70, 83 campesinos: en la Antigüedad, 33-34; durante las Inclusiones, 72-74; en el feudalismo, 44; la 259 industria y los, 96; en las regiones subdesarrolladas, 220-3 calvinismo, 64-68 capital: bienes de, 102, 167-74; carencia de, en las regiones sub-desarrolladas, 220-21; como factor de la producción, 75-76; la productividad y el, 102-3; sector del, 105-6 capital, formación del, 105-); los ciclos de negocios y la, 166-74, 182, 193; los egresos gubernamentales y la, 182-83; en las regiones 233 subdesarrolladas, 221- "dirigido, 117280, 18234; 187-3: dirigido, 182-84, 187-95: europeo, 195-210; futuro del, 196- 207, 249-50; industrial de la mera época, 94101; nacimiento del, 81-83 capitalista (ver empresarios) Carlyle, Thomas, 92 cárteles, 200-1, 208 cesantía: y el desarrollo, 105, 108- 109; durante la depresión, 158, 180, 183, 194; en los países sub-desarrollados, 221-30; en la ke volución Industrial, 109; y la tecnología, 162-64, 194-95, 252-53; voluntaria, 194 Cicerón, 38 ciudades: en la Antigüedad, 34 36; en la época medioeval, 46, 59-60, 62 ciudades, nacimiento de las, 46- 47, 59-60, 63 Clayton, Ley contra el trust de, 137 Cochran, Thomas, 132, 134n., 200n. Colbert, Jean Baptiste, 84 colectivismo: en las regiones sub-desarrolladas, 23640, 242-44; en la U.R.S.S., 212-13 combinación monopolística N2 - INTRODUCCIÓN AUNQUE nos resulte difícil de imaginar, en Inglaterra, durante la tercera década del siglo xIx, el conocimiento de la economía se consideraba parte de la educación adecuada de una joven. No era un conocimiento muy profundo (puesto que se adquiría principalmente leyendo los escritos de la señorita Harriet Mar-tineau) y no siempre se trataba de los mejores o más exactos conocimientos económicos, pero no se trata de eso. En aquellos días la economía no sólo era considerada importante, sino que realmente constituía un estudio popular. Hoy en día, por desgracia, nuestro campo de estudio no va precedido de tan afortunada reputación. No es que haya disminuido la estimación del público por la economía; por el contrario, todo el mundo admite que su importancia nunca fue mayor, etc. Pero la palabra misma ha quedado desprovista de atractivo. El estudiante inicia su primer curso de economía con aprensión. El profano está convencido de que todo el tema está irremediablemente fuera de su alcance. En cierto sentido, tanto el estudiante como el profano tienen absolutamente razón para pensar que la economía es una materia difícil. Cuando Augusto Comte clasificó las ciencias de la Sentidon para humanidad dentro de su esquema general de la filosofía, situó a las matemáticas y a las ciencias naturales en un nivel más bajo que la sociología y la economía, en lo que a complejidad se refiere. Esto no era porque Comte considerase que las estructuras lógicas de la física y de la química son más simples La tisorgue que las de las ciencias sociales. Sino porque, a pesar de su impresionante arquitectura, esas estructuras están fundadas sobre la sólida base de una regularidad confiable de la naturaleza y de esta manera se ven afortunadamente libres de la irregularidad e inseguridad inherentes a la naturaleza humana. Continuando por esta línea de razonamiento, lo que hizo que las ciencias sociales le pareciesen a Comte mucho más difíciles no fue su estructura interna, ni su vocabulario ni sus técnicas. Fue el hecho de que dichas ciencias tengan que moldear su arquitectura intelectual con materiales tomadas de la misma conducta humana. Sin embargo, no es esta dificultad legítima e intrínseca la que ahuyenta a la gente de la economía. De hecho, una vez que se ha penetrado hasta sus recintos internos, estas mismas dificultades -esta tarea desafiante de crear una "ciencia" con la conducta humana— convierte su estudio en algo fascinante. El problema es, más bien, romper las barreras y captar esta esencia absorbente de la economía, en primer lugar. Y en este punto ER -