Modelo Educativo para el Siglo XXI Formación y Desarrollo de Competencias Profesionales
Dirección General de Educación Superior Tecnológica
- Ligia Gabriela Vega Pérez Diciembre 2012
Desarrolladores del Modelo Educativo para el Siglo XXI: Formación y desarrollo de competencias profesionales Mara Grassiel Acosta González, Griselda Armendáriz Borunda, Anabel Bernal Nava, Gloria Irene Carmona Chit, Miguel Ángel Cisneros Guerrero, Fernando Apolinar Córdova Calderón, Martha Catalina de Lira Ortega, Antonio Delgado Ruiz, Carlos Alfonso García Ibarra, Juan José González Moreno, Eduardo Jaramillo Serna, José Francisco Lara Medina, Héctor Francisco Macías Díaz, Alfredo Ochoa Aguilera, Antelmo Orozco Raymundo, Mónica Pérez Montes, Arnoldo Solís Covarrubias, Ligia Gabriela Vega Pérez.
La actualidad mundial muestra un panorama de complejas relaciones económicas y políticas que rebasan claramente el texto y el contexto de los convenios y tratados de apoyo y cooperación entre las naciones. Nuestro país no está al margen de esta situación en la que cada día –y probablemente a cada minuto– afloran y se confrontan nuevos posicionamientos y necesidades en los diversos escenarios de la actividad humana. Desde luego, todos esos sucesos nos conciernen porque, si bien en algunos hechos somos actores principales y, en otros, secundarios, en el ámbito de nuestro quehacer todo lo que ocurre en otros horizontes se vuelve de importancia capital. Esto es así, porque en el campo de la educación converge toda manifestación de cultura, de conocimiento, de arte; porque es en el ámbito educativo donde los mayores y más sorprendentes descubrimientos se renuevan y caducan a cada instante; donde la frontera de la investigación, del desarrollo científico, tecnológico y de la innovación se amplía continuamente. Y esto, como efecto, es a la vez causa de otros fenómenos que inciden en los requerimientos de los perfiles de puestos del mercado de trabajo del sector productivo, en los servicios, en las comunicaciones, en la transferencia de información y en un sinfín de actividades vinculadas a la formación de profesionales, en todo lo cual la educación se erige hoy día en punto crítico para el progreso. Es imposible soslayar que, junto con la alimentación y la salud, la educación es –en cualquier país y en todos sus niveles y modalidades– uno de los tres motores que impulsan el avance de la sociedad y dan sustento a la vida humana. Por eso, en el Sistema Nacional de Institutos Tecnológicos (SNIT) no sólo afirmamos que la educación es clave para el desarrollo económico y social, sino que es componente innegable de la vida democrática del país para lograr una distribución más justa y equitativa de los bienes y los beneficios, al llevar oportunidades educativas a las comunidades y sectores menos favorecidos, garantizando el acceso y la permanencia de los jóvenes estudiantes de las clases sociales más vulnerables, así como a las regiones donde predomina la población indígena, a fin de disminuir las brechas sociales y económicas y promover la equidad. Para nosotros, estos desafíos cobran mayor relevancia no sólo por la naturaleza del compromiso, sino en virtud de ser, en muchas localidades del país, la única opción de educación superior de carácter público accesible a los jóvenes. En este escenario, y con un respaldo histórico de 64 años de importantes logros educativos, tenemos el deber, la obligación de adecuar y consolidar mecanismos que nos permitan realimentar nuestros procesos para la incorporación de conocimientos útiles, aplicables a la realidad y de elevado nivel de competitividad en el mercado de trabajo. La amplia cobertura territorial de nuestro Sistema, con presencia en todos los estados de la República y en el Distrito Federal, es una de nuestras mayores fortalezas, lo mismo que el espíritu de cooperación con que se asumen las tareas académicas y la vocación de servir a la comunidad mediante el despliegue de múltiples actividades que aportan soluciones a los problemas locales; máxime que se infunde en los jóvenes el significado de los valores de justicia, equidad, respeto, solidaridad y armonía, tanto en relación con la persona y la sociedad, como con el medio, al formar profesionales competentes, aptos para resolver problemas, con visión creadora, emprendedores y con sentido crítico; que sean mejores ciudadanos, capaces de proponer alternativas de convivencia social, proyectos de desarrollo económico y de sustentabilidad ambiental, con visión de un mejor futuro para nuestro país. Con esta perspectiva, en el Sistema Nacional de Institutos Tecnológicos hemos asumido la tarea –como en otras ocasiones– de actualizar los procesos, planes y programas de estudio para estar acordes con el acontecer del mundo, y este esfuerzo colectivo de la comunidad tecnológica ha desembocado en el actual Modelo Educativo para el Siglo XXI: Formación y desarrollo de competencias profesionales. Tenemos la certidumbre y la confianza de que contribuirá a que los profesionales egresados de nuestras instituciones sean personas que aprenden en la vida y para la vida, con una activa participación ciudadana basada en principios éticos, que se comprometen con su propio desarrollo profesional y humano, y con el desarrollo de su comunidad y del país. El Modelo Educativo para el Siglo XXI: Formación y desarrollo de competencias profesionales orienta el proceso educativo central a la formación de profesionales que impulsen la actividad productiva en cada región del país, la investigación científica, la innovación tecnológica, la transferencia de tecnologías, la creatividad y el emprendedurismo para alcanzar un mayor desarrollo social, económico, cultural y humano. Estamos seguros de que nuestros egresados serán aptos para contribuir en la construcción de la sociedad del conocimiento, participar en los espacios comunes de la educación superior tecnológica y asumirse como actores protagónicos del cambio. El resultado del trabajo colegiado efectuado en nuestro Sistema es el presente Modelo Educativo para el Siglo XXI: Formación y desarrollo de competencias profesionales, cuyas principales líneas rectoras buscarán: • Incrementar el número de programas académicos reconocidos por su buena calidad y de procesos certificados. • Elevar la calidad de los servicios educativos en las instituciones del SNIT. • Fomentar la atención de temas urgentes y emergentes para mejorar las condiciones de vida de todos los mexicanos. Sin embargo, no nos satisface ni queremos mantener la idea de un Modelo Educativo estático e inmutable, sino al contrario, deseamos que sea dinámico, flexible y receptivo; pues si bien es una configuración de lo real, con enfoques de lo deseable y lo posible, su revisión y ajuste permanentes han de ser analíticos, críticos y sujetos a evaluación continua, con apego a realidades nacionales e internacionales. El Modelo es una representación de lo real, porque se nutre de las experiencias docentes y administrativas que ya forman parte de la historia y la vida institucional del Sistema; de lo deseable, porque incorpora las aspiraciones y anhelos de transformación de la sociedad mexicana actual, y los retos y desafíos que habremos de enfrentar para lograr esas metas; y de lo posible, porque las personas que integramos el Sistema estamos comprometidos con el desarrollo del país y convencidos de que nuestra labor contribuye a mejorar las condiciones de vida de todos los mexicanos.