Técnicas de bioquímica y biología molecular /
David Freifelder
- 1a. edición.
- México: Editorial Reverté, S.A., 1991.
- 631 paginas: Contiene ilustraciones, diagramas; 22.1 cm.
David Freifelder (1925–1986) fue un bioquímico y genetista molecular estadounidense, conocido principalmente por sus contribuciones a la biología molecular y por sus influyentes libros de texto en el área, especialmente en genética y técnicas de biología molecular. Realizó sus estudios de doctorado en la Universidad de Chicago y desarrolló gran parte de su carrera académica en la Universidad Brandeis, en Massachusetts, donde fue profesor en el Departamento de Bioquímica. Su trabajo de investigación se centró en el estudio de la genética bacteriana y de los bacteriófagos, así como en los mecanismos de recombinación genética y replicación del ADN.
Parte 1: Observación directa Parte 2: Métodos generales de laboratorio Parte 3: Separación e identificación de materiales Parte 4: Métodos hidrodinámicos Parte 5: Métodos espectroscópicos Parte 6: Métodos diversos
La bioquímica moderna y la biología molecular tratan de las funciones de los sistemas biológicos. Cien años atrás, el único método de estudio de tales sistemas en funcionamiento era la observación directa. Hoy en día pueden llevarse a cabo observaciones mucho más complicadas y detalladas mediante la microscopia electrónica y las técnicas microscópicas altamente especializadas que se han desarrollado en los últimos cuarenta años.
A finales del siglo pasado, los científicos comprendieron que se podría avanzar algo más mediante el estudio de la química de las células. Durante las décadas siguientes, los bioquímicos buscaron ayuda en los métodos qui micos accesibles a ellos y, como resultado, se lograron grandes avances en este conocimiento. Probablemente la mejora más significativa en las técnicas qui-micas jue el desarrollo y empleo de trazadores radiactivos; ello incrementó ampliamente la sensibilidad de detección y el número de clases de moléculas biológicas que podían ser identificadas. A medida que se necesitaban métodos mucho más sensibles para la separación de los diversos componentes de una reacción bioquímica, se hizo común el empleo de la cromatografía y la electroforesis.