TY - GEN AU - Miguel Castro TI - El alternador. Reparación y regulación T2 - Serie SN - 8432911062 AV - LCC PY - 1989/// CY - España PB - CEAC N1 - Contenido Capítulo I EL. ALTERNADOR 9 Capítulo II ESTUDIO TEÓRICO DEL ALTERNADOR 21 Capítulo III DESCRIPCIÓN Y DESPIECE DE UN ALTERNADOR 43 Capítulo IV LOCALIZACIÓN DE AVERÍAS SOBRE EL VEHÍCULO. 67 Capítulo V DESMONTAJE Y MONTAJE DEL ALTERNADOR 81 Capítulo VI LOCALIZACIÓN DE AVERÍAS SOBRE EL BANCO DE PRUEBAS. 111 Capítulo VII EL ALTERNADOR Y SU REGULACIÓN. 135 Capítulo VIII EL ALTERNADOR DE IMANES PERMANENTES Y SU REGULACIÓN 189 Capítulo IX AVERÍAS Y REPARACIONES DE LOS REGULADORES 203 Capítulo X CÁLCULO DE UN ALTERNADOR PARA UNA INSTALACIÓN. 215 7 Capítulo XI ALTERNADORES FEMSA 229 Capítulo XII ALTERNADORES DUCATI 251 Capítulo XIII ALTERNADORES SEV-MOTOROLA 261 Capítulo XIV ALTERNADORES MAGNETI MARELLI 273 Capítulo XV ALTERNADORES INDIEL 285 Capítulo XVI ALTERNADORES PARIS-RHÔNE. 299 Capítulo XVII ALTERNADORES FIAT. .317 Capítulo XVIII ALTERNADORES LUCAS 321 Capítulo XIX ALTERNADORES CHRYSLER 329 Capítulo XX ALTERNADORES DELCO-REMY 345 Capitulo XXI ALTERNADORES DUCELLIER N2 - Prólogo cinct La técnica de la electricidad aplicada al automóvil ha intentado, durante bastantes años, sacar el debido provecho de los avances enormes que esta parte de la fisica ha ido obteniendo en los últimos tiempos. Cuando, con la aparición de los transistores, parecía abrirse una importante brecha técnica que hacía perfectamente adap-table la electrónica en el campo del automóvil, todos los profetas técnicos cantaron a coro la inmediata muerte de los sistemas tradicionales, sobre todo en lo que respecta a los sistemas de encendido por delco y bateria. Estos lamentos fúnebres empezaron a oirse ya, en la prensa especializada de automoción, a principio de los años cincuenta, cuando se aseguraba que hacia 1970 todos los automóviles de serie habrían sustituido el carburador por la inyección de gasolina, los cambios de velocidades serian automáticos y progresivos, y el encendido, sería electrónico. Por lo visto, si bien los avances de la inves-tigación científica son considerables, en el momento de su aplicación técnica las cosas andan por otro terreno las cosas andan quizá el económico donde la velocidad supersónica de los primeros se ralentiza hasta llegar al tranquilo paso del hombre. Hoy, si echamos la vista atrás, nos damos cuenta de que nuestro avance, sin ser despreciable, nada tiene de espectacular. Nuestros motores y nuestros auto-móviles, después de años, han progresado sin nerviosis-mos ni precipitaciones: tranquilamente ER -