JESUS / - Mexico Editorial Hispanoamericana 1961 - 496 15X27 cm - SERIE .

Editorial Hispanoamericana

PROLOGO
JESUS Y LA HISTORIA
No creemos equivocarnos al afirmar que nadie leerá este libro, que versa sobre un tema especialmente delicado, sin conocer la serena objetividad del autor. Desde el comienzo del volumen —en la instructiva exposición de las fases diversas por las que ha pasado el estudio de los origenes del cristianismo, de las dificultades con que ha tropezado, de
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los progresos que ha realizado, y de las oscuridades y las lagunas que aún subsisten- , desde el comienzo del volumen, decimos, se advierte que es imposible poseer más completamente y dominar mejor una literatura que abruma por lo copiosa. De este ingente esfuerzo de sabiduría y reflexión emana una gran autoridad. Es el fruto de una vida entera de trabajo y de enseñanza, el resultado de la labor enorme de un his-toriador.
Carlos Guignebert aparece, en efecto, como un historiador puro, que descontra y huye tanto de la prevención fideista como del prejuicio racionalista. "El historiador sólo debe saber y creer de antemano que no debe creer nada y que no sabe nada. Unicamente busca" (pág. 358).
Busca la
"verdad histórica", y "sólo pone su esperanza en los textos"
(pág. 275).
Ahora bien, el estudio de los textos —penetrante y realmente ejem-plar— a que se entrega Guignebert ofrece un doble interés: el de que allí donde es negativo, en un sentido, aparece como positivo en otro.
Vamos a verlo inmediatamente.
Los escritos paganos y judíos no contienen casi nada acerca de Jesús: es preciso recurrir a los testimonios cristianos. Pero nos enseña la crítica que, consideradas en conjunto, estas fuentes a las que estamos obligados a acudir son tendenciosas y cándidamente deformadoras; antes de utilizarlas por su parte —y al utilizarlas en todo el curso del libro, nuestro autor subraya la orientación "cristológica" debida al estado espiritual de los discípulos, de los primeros creyentes, y, más tarde, de los fundadores del cristianismo. El fenómeno subjetivo de las apariciones de Jesús después de su muerte originó un "cambio total de pers-pectiva", que obligó a remontarse de la Resurrección a la Natividad.



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