Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general
- 1a
- México Fondo de cultura económica 1980
- 234 Ilustraciones y tablas 16x23
- SERIES .
PRIMERA PARTE E ofdrtso 19.03 OT I.De la riqueza sociedades 13 14 BO IV.De los burgos . V.De las ciudades 18 CEVI.De las ciudades capitales . de un labrador vale menos que el de un artesano . .. 23 22 20 VII. El trabajo VIII. Los artesanos ganan, unos más, otros menos, según los distintos casos y circunstancias 24 IX. El número de labradores, artesanos y otros, que trabajan en un Estado, guarda relación, naturalmente, con la necesidad quc X. El precio y el valor intrínseco de una cosa en general es la me- dida de la tierra y del trabajo que interviene en su pro ducción .. 27 XI.De la paridad o relación entre el valor de la tierra y el valor del trabajo ... . los hombres de un Estado subsisten o XII. Todas las clases y todos de tierras .... se enriquecen a costa de los propietarios XIII. La circulación y el trueque de bienes y mercaderías, lo mismo producción, se realiza en Europa por empresarios a que Su riesgo suyo .. XIV. Las fantasias, modos y maneras de vivir del principe, y en parti- cular de los propietarios de las tierras, determinan los usos II.De las humanas II.De los pueblos .. " 16 . de ellos se tiene . 25 . 30 36 39
Fuerte contraste el existente entre la serenidad del Ensayo de Richard Cantillon, cuya versión castellana ofrece ahora el F on- do de Cultura Económica, y la enigmática personalidad de su autor, en cuyos interesantes perfiles trabajaron con ahinco Sir Stanley Jevons, verdadero descubridor de esta importante obra, y Henry Higgs, quien presentó con un admirable artículo la edición bilingüe -en francés e inglés- por encargo de la Ro- yal Economic Society, de Londres, en 1931. ento Leyendo el Ensayo podria decirse que Cantillon habia sido uno de esos afortunados pensadores a los cuales Thorstein V e- blen distinguia con la preciada posesión de largos periodos de "ocio ostensible?. Las ideas aparecen en este libro meditadas. saboreadas, dichas con esa calma, ignorada por nuestros eco- nomistas actuales, acosados siempre por la presión de aconte- cimientos nuevos y rectificaciones constantes. Richard Canti. llon, el escritor, definía con rigor filosófico, ejemplificaba con tino y prudencia, insistia una y otra vez, con tenacidad de pre. dicador religioso, hasta fijar los conceptos con un académico