Escritos económicos - 1a - México Fondo de cultura económica 1975 - 310 Ilustraciones y tablas 17x24 - Series .

Referencias

PRÓLOCO, bor W Stark
LA PSICOLOGÍA DEL HOMBRE ECONÓMICG La psicologia del hombre económica
VIT
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ManUaL de ECONOMÍA POLÍticA
Primera Parte: Observaciones generales
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1. Introducción 2. Principios fundamentales --33
3. Modos de actuar de la autoridad del gobierno en la prosecu- . ción de los fines de la economia politica . , 4.De lmite puesto a la acción del gobierno por subordinación
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del comercio al capital] [5. De lal consideración debida a los intereses subsistentes, o . peligros de los que hay que protegerse en un cambic
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[Segunda Parte: Acción del gobiemno Con vistas a una economía polí- tica] .
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[I(a) Medidas inadecuadas: estimulos directos
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61 Préstamos de capital . 7. Dádivas en dinero y en especie; préstamos gratuitos . [8] De las subvenciones a la producción . [9] Subvenciones a la exportación . [Ì0 Exenciones de impuestos y otros gravámenes sobre la pro-
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[I(b) Medidas inadecuadas: estímulos indirectos] . . .
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[13] Prohibición a las ramas competidoras de la industria; esto es, a la producción de manufacturas rivales [14] Prohibición a importaciones competidoras . [15] Impuestos a ramas rivales de las manufacturas nacionales [16] Impuestos a importaciones competidoras .
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DEsPués de cumplidos los sesenta afios, Jeremy Bentham empezó a considerar la idea de abandonar Inglaterra para siempre e iniciar una nueva vida en la América Latina. "Estoy pensando seriamente en probar los efectos de un clima más favorable", escribió a su primo Mulford el 8 de noviembre de 1808 "La Revolución Espafiola favorece mis deseos. La ciudad de México... todos los relatos, tanto privados como públicos, concuerdan en presentarla como que es. .. el tipo de paraiso del que tengo tanta necesidad." A pesar de que, al final, no tuvo ningún resultado el proyecto, parece que fue algc más que un vano capricho, pues descubrimos al filsofo, con ayuda de Lord Holland y de don Gaspar de Jovellanos, presentando al gobierno espafiol una solicitud de visa, solicitud que parecía contener una promesa incondicional de "no pronunciar una sílaba siquiera que pudiera atacar la fe catolica o manchar su pureza". Dos años después, aún persistía aquel deseo de conver- tirse en un ciudadano o, por lo menos, residente de alguna de las republicas latinoamericanas. Escribiendo de nuevo a Mulford, con fecha 19 de noviem- bre de 1810, dice: "Ya no abrigo deseos de ir a México. Pero pienso muy seriamente en otro país, aún más encantador, la provincia de Venezuela, o Caracas, Ilamada así por su capital." 1 Oue atracciones tenian aquellas leia- nas tierras para aquel anciano que para esa fecha se había convertido, prác- ticamente, en un prisionero recluido dentro de las cuatro paredes del "Oueen's Square Place" en Londres?



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