Universidad Autónoma de Occidente

HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONOMICO EN EL SIGLO XX

HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONOMICO EN EL SIGLO XX - Francia Fondo de Cultura Economica 1957 - 575 / 16x21 cm - SERIE .

INDICE DE NOMBRES
Abramovitz, M., 409, 428, 472, 498
Adler, J. H., 464
Aftalion,
A., 69, 113, 119s., 165, 169, 180, 182 ss., 194 s., 212, 233, 233, 237 s5., 252, 364, 384, 386 5, 406 5,
446, 454, 460, 495
Akerman, Johann, 413, 433, 464, 469, 472,
499
Albert,
J., 472
Alexander,
S., 548
Alexeiev, 504
Basch, A., 447
Bastable, C. F., 219 ss., 223, 226
Bastiat, 13 ss., 33, 69, 158, 227, 241, 251,
448, 532, 540, 547
Bauchet, P., 341, 361.
Badi 24: 35, 20, 323, 373, 77, 495, 43,
Baumol, W. I., 367, 371, 560
Allais, Allen,
M., 244, 248, 388, 398 ss., 543 s.
W. R., 84 s., 290, 316, 457
Amonn, Alfred, 84
Beckwith, B. P., 555
Bellamy, 29
Amoroso, 155, 371, 427
Andler, Ch., 29, 41, 217
Angell, J. W., 232, 234, 374, 377 s., 381
Anscele,
E., 38
Ansiaux, M., 172, 233
Antier, Daniel, 285
Antoine, J. C., 128, 201, 285, 296, 305,
307, 388, 430
Antonelli, E., 69, 111
Ardant, H., 504
Arnauné, A., 217, 237
Aron, R., 94, 245
Arrow, K. J., 560, 564
Atkins, 104
Auban, R., 245
Aubert, Jeanne, 152, 329 5., 531
Aucuy, M., 28
Aujac, H., 309, 354, 381, 386 5., 427
Aukrust, 322
Auspitz, 217
Baby, Jean, 500
Bachmann, 443
Badouin, R., 329
Bain, Joe S., 324, 331, 342
Bakounine, 51
Balogh, T., 440, 463 ss., 549
Ballande, L., 447
Barbey, E., 237
Barna,
322
Barnerias, J. S., 461
Barone, E., 221, 226, 245, 247, 371, 521
Barrault, H., 178
Barré, R., 138 s., 192, 301, 308, 367, 369 5.,
474, 496, 535, 560, 563, 569
Barrère, Alain, 170, 209, 243, 285, 292,
372, 413, 422, 442, 474, 476, 496
Bartoli, H., 62, 417, 553 s.
Berard, V., 217
Bergson, Abram, 139, 500, 554, 558, 560,
Bergson, H., 109
Berle, 104, 107, 114, 527
Bernis, D. de, 566
Bernonville, Dugé de, 316
Bernstein, E., 20, 27, 39
Berr, Henri, 109
Berth, E., 58, 61
Bertrand, J., 153
Bettelheim, Ch., 66, 501, 528, 548, 555
Beveridge, W., 440, 442, 534, 538, 542 S.,
568
Biays, Michel, 470
Bickerdike, C. F., 235
Biet, Bernard, 116, 365
Bigo, Pierre, 553
Blanc, Louis, 14, 32
Bloch, Marc, 109
Bloomfield, A. I., 458
Blum, Léon, 37
Bodin, Charles, 69
Böhm-Bawerk, E. von, 15 s., 19, 70 s., 74, 77, 79 s., 82, 128 ss., 173, 198, 347, 388, 392 s.
Bongras, E., 177, 193
Bonn, M. J., 43, 115, 237, 527
Bonnet, A., 227
Bordaz, 131
Borel, E., 343
Boson, Marcel, 18
Bothereau, R., 242
Boudeville, J., 321,

PREFACIO
LAS PÁGINAs del prefacio son las que el autor escribe siempre en último tér-mino, porque espera que serán las primeras que hojeará el lector. De ese modo cree establecer a través de ellas un contacto directo, en principio, para decir lo que ha querido hacer y, en realidad, para defenderse por anticipado y excusarse de lás imperfecciones que él mismo reconoce en su trabajo. Si-
guiendo esta regla, explicaremos cuál era nuestro proyecto, es decir, nos excusaremos de que su realización no haya sido perfecta.
Si hemos dado a este libro el título de Historia del pensamiento económico
• La observa-
samiento: la primera consistiría en analizar los mecanismos a los que está sometida esa actividad, los motivos de que depende, los obstáculos con que tropieza, las reacciones que provoca. La segunda tendería a recaer sobre los actos de las unidades económicas o de las instituciones que le sirven de mar-co, juicios de valor según un ideal moral o político y, en caso de que fuera necesario, proponer reformas. Adoptar la primera actitud sería buscar la verdad, hacer teoría. Preferir la segunda, sería tender a lo que es mejor, más moral o más justo: hacer doctrina.
Haciendo esa distinción, Pirou
queria exaltar a la teoría y situarla por encima de las controversias a las que forzosamente se prestan las doctrinas, siempre ligadas a un ideal discutido.
Desgraciadamente, como tantos otros, hemos sentido escrúpulos.? Nin-gún creador de un sistema científico ha separado jamás, enteramente, la teoría de la doctrina: las más rigurosas demostraciones "teóricas" han pre-
cedido a juicios y consejos de acción. Es difícil saber, ante ciertas exposi-ciones, si se está en presencia de una exposición teórica o doctrinaria. Si se quisiera examinar las teorías sin su prolongación doctrinal, se correría el riesgo de desfigurar a la mayor parte de los autores, de presentar una ima-gen parcial, disecada e inhumana. No es seguro, siquiera, que de ese modo se fuera más fiel a puntos de vista puramente científicos. La ciencia no puede consistir exclusivamente en exposiciones sintéticas de mecanismos.
No puede desinteresarse de las conclusiones que los hombres de acción
1. Cot duci ot mun ota acabaco por apandonar sta distincion. Vease por Complo,
la introducción de Daniel Villey a su Petit histoire des grandes doctrines économiques, P.U.F., 1944, o la introducción de Henri Guitton a su Catholicisme Social, Les Publications Techniques, París, 1945. Nosotros la habíamos hecho a un lado finalmente en nuestra Histoire des théories économiques, Bibliothèque de Philosophie scientifique, Flammarion, 1950, p. 6. El propio Pirou ha dado el ejemplo en sus exposiciones (véase su Introduction, ya citada, o sus Nouveaux courants de la pensée économique

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